jueves, 7 de febrero de 2008

SE EQUIVOCO LA PALOMA (II)


Pocas decepciones pueden ser tan grandes, como la de pronosticar el fin del mundo y sobrevivir a la fecha. April Marcia Leonard y Joseph Whitman lo supieron. Su hijo, Charles Otis Whitman nació el 14 de diciembre de 1842 en la localidad de Woodstock. Allí, la efervescencia irracional de los predicadores adventistas alteró la tranquilidad campestre de los pobladores, y los padres de Whitman no fueron la excepción (1). Los calculos proféticos de William Millar (2), quien basado en su análisis de La Biblia afirmaba que Jesús volvería entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844, hicieron pensar a todos que el fin del mundo estaba cerca y que Whitman tendría una corta vida en la tierra, para disfrutar luego del paraíso.

Pero Whitman trazó otro camino en su vida, buscando las respuestas a sus preguntas en el mundo real. Al igual que Darwin, de Vries, y tantos otros, Whitman aceptó rápidamente la evidencia sobre el proceso evolutivo.

Actualmente sabemos que al menos parte de ese proceso, transcurre debido a los cambios que acontecen en una población a través de las generaciones. Las poblaciones presentan cambios en la variabilidad de los caracteres que presentan sus individuos. Se producen dos tipos de acontecimientos. Los que disminuyen dicha variabilidad (a), tales como la selección natural (un factor determinístico) y la deriva génica (un factor azaroso). Y otros que aumentan la variabilidad (b) generando la materia prima del proceso evolutivo, tales como la reproducción sexual, la cruza con individuos de otras poblaciones (flujo génico), y las mutaciones.

Estos procesos no estaban tan claros a finales del siglo XIX cuando el darwinismo y el mutacionismo se disputaban modelos aparentemente opuestos para interpretar la evolución, el primero gradual y el segundo de cambios bruscos y repentinos.

Al igual que los mutacionistas, Whitman creyó encontrar una refutación clara a la selección natural como responsable primario del proceso evolutivo. Pero a diferencia de los mutacionistas, sus argumentos se basaban en la ortogénesis, una hipótesis promovida por Theodor Eimer (1843-1898), a quien sin embargo no dudo en criticar por su impronta lamarckiana y por haber desvalorizado totalmente a la selección natural.

Según la ortogénesis los organismos varían en una dirección determinada a través del tiempo, más allá de cualquier influencia del medio.

Si bien existieron interpretaciones ortogenéticas científicas, como aquellas que indicaban que la evolución de algunos seres vivos “tendía” al aumento de tamaño de algunas de sus partes, la ortogénesis fue en general caldo de cultivo de otro tipo de interpretaciones.

El híbrido jesuita y paleontólogo, Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) la utilizó como una predestinación divina, indicando la evolución hacia dios encarnado en el “Punto Omega”. (3). Henri Bergson (1859-1941) (4) buscaba darle al proceso evolutivo un sobrenatural “impulso vital” a través de la ortogénesis.

Whitman por el contrario, “…uno de los grandes mecanicistas de la biología experimental, no concebía las tendencias ortogenéticas como impulsos místicos externos, sino como impulsos mecánicos internos, basados en leyes (admitidamente desconocidas) de la genética y la embriología.” (5) Y para eso no tuvo mejor idea que criar palomas.

También Darwin se había dedicado a analizar la variabilidad de las palomas e interpretó las dos barras oscuras de las alas (bibarrada: 6 ) de la paloma común (Columbia livia) como el tipo ancestral para todas las palomas y el patrón de coloración variegado (7) como uno derivado. Whitman utilizó el mismo ejemplo que Darwin, pero conlcuyó lo opuesto. Según él, la “tendencia” consistía en la reducción general del pigmento y en un primer paso, el pigmento se concentraba en bandas o ristras regionalmente diferenciadas, para dar lugar posteriormente a una coloración monocromática uniforme y pálido.

Las conclusiones más importantes de Whitman sin embargo, no se vinculan con su supervivencia al fin del mundo, ni con la ortogénesis en si misma. Su idea de “…que la selección natural no dispone de una variedad enteramente isotrópica de variabilidad, sino que trabaja con un material fuertemente sesgado por constricciones internas” (5) constituye, casi a 100 años de su muerte, una buena síntesis del denominado "evo-devo" (e.g. 8 y 9) y sin dudas una idea para revalorizar.

Whitman falleció de una neumonía, luego de pasarse todo un día brindándoles protección a sus aves durante los primeros fríos del invierno de 1910. Kenji Toada, uno de los ilustradores de los trabajos póstumos de Whitman, es el responsable de esta pareja de políticamente incorrectos (10) “cabecitas blancas” (Columba leucocephala).

(1) http://www.rci.rutgers.edu/~pauly/Whitman%20perspectives.doc
(4) http://www.pensament.com/bergson.htm
(5) Gould S. J. 2002. The Structure of Evolutionary Theory. Cambridge MA: Harvard Univ. Press. (La estructura de la teoría de la evolución), Tusquets, ISBN 84-8310-950-6
http://books.google.com.ar/books?id=nhIl7e61WOUC
(6)
http://avesdetuzona.files.wordpress.com/2007/07/columba-livia.jpg
(7) http://www.damisela.com/zoo/ave/otros/columb/columbidae/columba/livia/f1.jpg
(8) García Azkonobieta, T.(2005). Evolución, desarrollo y (auto)organización. Un estudio sobre los principios filosóficos de la evo-devo: tesis doctoral dirigida por Miren Arantzazu Etxeberria Agiriano. Universidad del País Vasco, Donostia-San Sebastián.
http://www.ehu.es/ias-research/garcia/TESIS.pdf