viernes, 1 de febrero de 2008

SE EQUIVOCO LA PALOMA (I)


Con polenta, como blanco móvil, llevando mensajes o apareciendo de una galera, las palomas siempre nos han acompañado, y han gozado (¿o padecido?) las connotaciones simbólicas impuestas por el hombre (1), (2) o (3).

Charles Darwin (1809-1882) observó y estudió en detalle la variación en las palomas domésticas como parte de lo que consideraba selección artificial. “…The man who first selected a pigeon with a slightly larger tail, never dreamed what the descendants of that pigeon would become through long-continued, partly unconscious and partly methodical selection.” (4). Las conclusiones obtenidas por Darwin, e independientemente por Alfred Russell Wallace (1823-1913) destacaban la amplia variabilidad en los seres vivos y a la supervivencia diferencial de algunas de esas “variantes” como la causa del proceso evolutivo. Llamaron a eso selección natural.

La posterior prostitución política del concepto de selección, como justificación de las desigualdades entre las culturas humanas, ha repercutido hasta nuestros días (e.g.: 5) en una visión prejuiciosa hacia las ideas originadas desde la biología evolutiva. Como si debiéramos obtener pautas absolutas del resto de la naturaleza para justificar nuestros actos. Como si no pudiéramos asumir que el valor de las diferencias culturales no debería de ser excluyente.

Pero así como muchos ignoran las causas de la variabilidad cultural de los pueblos, Darwin y Wallace ignoraban el mecanismo por el cual se propagaba la variabilidad de las poblaciones. El redescubrimiento de las denominadas leyes de la herencia, ubicó a Hugo de Vries (1848-1935) en el foco de atención. De Vries formuló una explicación, que con independencia de la selección natural, daba cuenta del proceso evolutivo: el mutacionismo.

Esta teoría podría resumirse en seis puntos principales:

1. Cada especie consiste en un número fijo de caracteres unitarios.
2. Las especies y sus componentes unitarios, aparecen rápidamente y son inmodificables en su tipo.
3. Los viejos caracteres pueden ser trasmutados en nuevos, pero de modo discontinuo, nunca a través de transiciones graduales.
4. La variabilidad continua y sus gradaciones pueden generar razas pero nunca una nueva especie.
5. La formación de nuevas especies nunca resulta de una tendencia que implique variar en una determinada dirección.
6. La selección natural no puede originar nuevas especies, solo mantiene las especies ya constituidas.

Negando a la selección natural, el mutacionismo salto a la yugular del darwinismo con críticas duras, basadas en experiencias de laboratorio. Mientras los darwinistas discutían aún con el fantasma de Lamarck, los mutacionistas reconocieron dos tipos distintos de variabilidad. Las (a) fluctuaciones y las (b) mutaciones. Para los mutacionistas, las primeras nunca transgredían los límites de la especie. Sin embargo las mutaciones, eran la causa del origen de una nueva especie. Las mutaciones además aparecían rápidamente y originaban los “caracteres unitarios” definitorios de las especies.

El mutacionismo fue sin dudas la postura alternativa (al menos en el marco científico) al darwinismo, hasta que la denominada Teoría Sintética o Síntesis moderna de la Evolución, se consolidó nutriéndose de ambas, durante las décadas de 1930 y 1940.

Sin embargo, un contemporáneo de Hugo de Vries, Charles Otis Whitman (1842-1910) se adelantó a esta síntesis. Whitman supo nutrirse tanto del darwinismo como del mutacionismo. Realizó una obra intensiva, criando y estudiando los patrones de coloración y su herencia, en más de 600 especies de palomas y cerca de 200 razas domésticas. Sus tres obras pricipales en este sentido, fueron publicadas póstumamente (6) por el Carnegie Institution (7) y son una joya no solo por el contenido sino por las ilustraciones, realizadas por K. Hayashi y Kenji Toada. En la imagen se luce una de las especies criadas por Whitman, Spilopelia suratensis pintada por el primero de ellos.

Al igual que Cayo Plinio Cecilio Segundo, mejor conocido como Plinio el Viejo (8), Whitman murió con las botas puestas. Afortunadamente uno espera en la actuliadad, bastante menos de aquellas personas dedicadas al conocimiento científico. Entre otras cosas que sean consecuentes y comprometidas, y sino, bueno que al menos se dediquen a criar palomas mensajeras.

(1) http://altavistanm.org/main/files/u1/espiritu-santo.jpg
(2)
http://www.primacia.com/images/Pinturas/PP_Paloma_Paz.gif
(3)
http://www.tinet.org/~elebro/poe/alberti/alberti23.html
(4) Darwin, C. R. 1859. On the origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life. London: John Murray. 1st edition, 1st issue.
http://darwin-online.org.uk/contents.html
(5)
http://orden-natural.blogspot.com/
(6) WHITMAN, CHARLES OTIS, Posthumous Works of. (Paper No. 28 of the Station for Experimental Evolution at Cold Spring Harbor, New York.) 1919.
Vol. I. Orthogenetic Evolution in Pigeons. Edited by OSCAR RIDDLE. x + 194 pp., frontispiece, 88 pls., 36 figs. .
Vol. II. Inheritance, Fertility, and the Dominance of Sex and Color in Hybrids of Wild Species of Pigeons. Edited by OSCAR RIDDLE. x + 224 pp., 39 pls., 11 figs.
Vol. III. The Behavior of Pigeons. Edited by HARVEY A. CARR. With a preface by 24 BT ILL UMI OSCAR RIDDLE. xi + 161 pp., 2 figs.
(7)
http://www.ciw.edu/about/history