miércoles, 11 de junio de 2008

EL NEGOCIO DETRAS DE LA CIENCIA (II)


CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA AGENCIA NACIONAL DE PROMOCIÓN CIENTÍICA Y TECNOLÓGICA, DR. MARCELO RUBIO

Buenos Aires, 3 de junio de 2008
Sr Presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica
Dr Marcelo Rubio

Estimado Dr. Rubio,
Mi nombre es Demetrio Boltovskoy. Soy biólogo, Profesor de la UBA (en Exactas) e Investigador Principal del CONICET. Tengo 60 años y he tenido la suerte de poder dedicarme a la investigación científica desde que me gradué, hace ya casi 40 años atrás. En todo este tiempo, como Ud bien sabe, la ciencia en nuestro país ha tenido sus altibajos. Hemos tenido épocas de buen apoyo a la investigación, con importante inversión de recursos por parte del Estado, y muchas otras cuando hasta el papel, las pipetas y las suscripciones a las revistas de nuestra especialidad tuvimos que solventarlos con nuestros sueldos.

Comparativamente, hoy la situación en este sentido es razonable. Durante los últimos años ha estado aumentando de manera importante la base de becarios e investigadores principiantes, y el apoyo económico a los proyectos fue creciendo auspiciosamente. Sin embargo, a lo largo de todo este tiempo la administración y utilización de los fondos de subsidios para la investigación se ha ido complicando cada vez más, y en la actualidad hemos llegado a situaciones que limitan con el absurdo.

Imagino que Ud será una persona muy ocupada y con innumerables compromisos, por eso trataré de evitar las generalidades e iré directamente al grano.

Desde el año pasado soy titular de un subsidio de la Agencia que Ud preside, el PICT 2004 25275, administrado por UBATEC. Se trata de una suma importante para nuestro trabajo, y que bien utilizada debería cubrir holgadamente nuestras necesidades permitiéndonos dedicarnos enteramente a aquello para lo cual nos pagan un sueldo y nos apoyan con subsidios: la investigación científica. Lamentablemente, la realidad no es del todo así.

Durante el primer año del proyecto nos fue expresamente prohibido adquirir bienes de librería y ferretería con fondos de este proyecto (más tarde esta disposición fue anulada, pero los beneficiarios no fueron informados del cambio). Es decir, teníamos $ 260,000 disponibles para nuestro trabajo pero el papel, las lapiceras, las fotocopias... teníamos que pagarlos con nuestros sueldos. Esto no parece lógico, pero lo peor aún no había llegado.

Para el segundo año del proyecto, es decir el 2008, se introdujeron cambios en la forma de manejar los fondos. Para explicarle la nueva modalidad, Dr. Rubio, voy a apelar a su paciencia porque el sistema no es sencillo y la lógica y la razón no ayudan para entenderlo.

Desde el 2008 todos los elementos que integran el mismo rubro (sean bienes inventariables o de consumo) deben ser agrupados en una única adquisición a través del mecanismo de concurso de precios cuando su costo total excede los $10,000. Como percibirá, un detalle crucial es qué elementos son los que entran en cada rubro. Pues bien, según UBATEC (quienes, supongo, solo transmiten directivas de la Agencia) el rubro se define de acuerdo a que los elementos en cuestión sean o no comercializados por el mismo proveedor. Punto.
Esta cuestión no es una curiosidad semántica o administrativa, sino que tiene implicaciones prácticas muy importantes. Veamos un ejemplo.

En nuestro caso hemos programado adquirir, para este segundo año del proyecto, equipamiento de laboratorio (sensores de campo, centrífuga, etc.) por alrededor de $ 12,000. Este monto obliga a recurrir al concurso de precios. Pero también vamos a necesitar, como todos los años, materiales de laboratorio descartables de uso cotidiano, como algodón, pipetas, cápsulas de Petri, portaobjetos y cubreobjetos, papel tissue, guantes de látex, papel de filtro, etc., etc. Obviamente no sabemos cuántas toallas de papel ni cuántas cajas de guantes de látex necesitaremos. Son elementos menores, descartables, que en cualquier laboratorio del mundo se van adquiriendo a medida que se agota el stock. De hecho, la imposibilidad e innecesidad de definir a priori la cantidad exacta de cada uno de ellos está implícita en la presentación misma de los proyectos porque no se exige enumerarlos ni presupuestralos en detalle; se reúnen bajo la categoría de “bienes descartables” y se les asigna un monto general. Pues bien, ahora debemos definir exactamente la cantidad de cada uno de estos elementos que vamos a necesitar durante el 2008 porque deben ser adquiridos conjuntamente con la centrífuga y los sensores ya que, según las nuevas normas (y la opinión de UBATEC), son comercializados por el mismo proveedor que estos aparatos. En otras palabras, o adquirimos a principios del año todos estos elementos en exceso, más algunos otros que tal vez nunca utilicemos, por las dudas, o tendremos que prescindir de ellos.

Pero el absurdo no termina aquí. La definición del rubro en el cual se inscribe cada ítem depende de que sea o no comercializado por un mismo proveedor. Si como “proveedor” tomamos, por ejemplo, a Carrefour, o WalMart, entonces en el mismo rubro entrarían desde trapos de piso hasta heladeras, y desde computadoras hasta toallas de papel y destornilladores. UBATEC no tiene una lista de elementos con sus correspondientes rubros (y supongo que tampoco la Agencia la tiene); cada caso se resuelve sobre la marcha y, hasta donde he observado, queda a criterio de UBATEC. En otras palabras, antes de cada compra, por ínfima que sea, los investigadores debemos consultar a UBATEC para saber si podemos hacerla o no (porque eso dependerá del rubro correspondiente). Ante este tipo de consultas UBATEC generalmente solicita que se hagan por escrito, y las contesta al cabo de varios días.

No es mi intención volcar todas las culpas sobre UBATEC. De las innumerables conversaciones que he tenido con su personal deduzco que están en buena medida atados por exigencias ajenas. Creo, sin embargo, que frente a la posibilidad de recibir objeciones UBATEC se cubre en exceso y no hace nada por agilizar la gestión y facilitar la ejecución de los fondos que administra. Simplemente descarga los problemas en el investigador. Esta actitud implica, entre otras cosas, en el rechazo de comprobantes de gastos bajo los pretextos más variados, incluyendo comprobantes de erogaciones por items previamente consultados con su personal. Sin embargo, dado que estas consultas telefónicas no tienen un carácter vinculante ni quedan documentadas, el investigador está a merced de la numerosas señoritas que manejan esta documentación, y que no necesariamente lo hacen con un mismo criterio.

Las quejas con respecto al desempeño de UBATEC no son nuevas. Hace ya varios años que investigadores de la esta Facultad estamos reclamando sobre los múltiples problemas que el manejo de UBATEC nos causa (ver aquí),pero hasta ahora el resultado ha sido nulo.

Dr Rubio, estos son solamente algunos de los problemas que debemos enfrentar con respecto al uso de esta subvención, probablemente los más coloridos e imaginativos, y los que han colmado el vaso y me han movido a enviarle esta carta abierta, pero de ninguna manera los únicos. Las lista de penurias es extensa. Desde las exigencias de los jeroglíficos en todos los comprobantes de pago hasta los concursos de precios que raramente cumplen con su pretendido objetivo y solo demoran meses las adquisiciones. No sé quienes son los responsables de estas reglas, pero desde el laboratorio la sensación es que hay un ejército de burócratas sospechosos de la honestidad de los investigadores, ocupados a tiempo completo en idear nuevas maneras de complicar nuestro trabajo.

Creo que sería mucho más beneficioso para la ciencia y para el país en general que se dedicara menos atención a verificar si el ticket del algodón tiene la sigla “BID 1728/OC-AR...”, o si su fecha se lee bien, y más a la evaluación de los resultados del proyecto concluido, a establecer si sus resultados han justificado la inversión realizada, y a garantizar que esa evaluación tenga peso a la hora de asignar fondos al mismo grupo de trabajo nuevamente.
Con la esperanza de no haberlo aburrido excesivamente con esta descripción, y la de que lo referido tenga algún efecto sobre el manejo futuro de los fondos que administra la Agencia y UBATEC,
Me despido muy cordialmente

Dr. Demetrio Boltovskoy
Profesor Asociado FCEyN, UBA
Investigador Pricipal CONICET

6 comentarios:

Pensamiento libre dijo...

gracias Demetrio !

Mensajero dijo...

Pensamiento, mientras leía el post, pensé que usted era Demetrio...
Espero que tanta demanda laboral sea recompensada como corresponde.
Un abrazo.

Pensamiento libre dijo...

Gracias por su mensaje Mensajero, estabamos algo desencontrados en el mundo de los blogs. No, no soy Demetrio, aunque muchos en privado insisten en eso.

Juan de los Palotes Medrano dijo...

Y? Recibió don Demetrio una respuesta a esta carta?

Pensamiento libre dijo...

Gracias por pasar. Hace tiempo que estoy averiguando al respecto pero naides me sabe informar. No dude quer difundiré la respuesta si la hubiera.

Laura dijo...

La respuesta es: para ingresar correctamente su queja, debe completar el formulario FXQ 324, con una lapicera Parker de tinta negra, por sextuplicado, adjuntando un detalle de todas las quejas previstas para el periódo 2008/2009, que serán evaluadas cuando el comité de quejas inútiles se reúna, en una a fecha a designar por el comité de Protocolo, recepciones, fiestas y quejas...
Y eso que demetrio no habló del enllenado de planillas ni el disenio ingenieril de los pedidos de subsidio!