sábado, 1 de marzo de 2008

DIOS, PATRIA, HOGAR




Terminó de plancharle el cuello de la camisa, la dobló y la puso en la pila que estaba haciendo en el suelo. Le lustró las insignias, con “lealtad, honradez, sinceridad y abnegación” como él le ordenaba. Las puso dentro de la gorra y apoyó esta última sobre la camisa. El ancla invertida quedó pisando al sol. Sin más nostalgia que rememorar una pesadilla, agregó al improvisado altar la libreta de matrimonio y la Biblia de la mesa de luz.

El primer fósforo se apagó a mitad de camino. La llama del segundo en cambio creció hasta iluminar toda la casa.

“Sin más que lo puesto, así te vas a ir” le gritaba él cada vez que era más Capitán de Navío que marido. Y así salió, altiva y serena como diosa pagana. Para que él no lo dude, cruzó hasta el portón del taller y se lo dejó bien clarito.

6 comentarios:

Mensajero dijo...

Excelente.
Ningún patrón. Ninguno....
Y si no queda otra, paro si hace falta.

Laura dijo...

Clap. clap. clap, por usted y por esa mina! La última orden fue interpretada La literalidad mata al capitán...

Ulschmidt dijo...

iba a decirle abajo que a esa Razón vale la pena seguirla

Pensamiento libre dijo...

Gracias a todos por pasar.

Mensajero: yo con el paro, salvo a la nipona mucho no voy. Pero bueno, si usted lo dice vamos al paro.

Laura: gracias. Si la dama es digna de aplaudirse, ya volveremos con ella si al menos no descubre que descubro su vida aquí.

Ulschmidt: dicen que a la razón siempre hay que seguirla, sobre todo si va con el torso desnudo y un microscopio en la mano.

Eva Row dijo...

Del laburo,
sin hacer estación
venite a casa,
no es que tenga miedo,
te lo juro,
es que si vos no estás,
no sé qué pasa.
Sucio y borracho, volvió
como a las nueve, el muchacho.
Lo bife, lo vecino me decían, parecían aplausos, parecían,
de una noche de gala en el Colón.

Letra de un tango cambiado de sexo.

Muy bueno lo suyo.

Horacio dijo...

Muy bueno, realmente.

saludos